Tiempo argentino 18 martie 2012: Cada uno envejece con la cara que merece
Publicat in 18 Mar 2012 de Monica in Galerie, Presa cu 0 Comentarii

“Cada uno envejece con la cara que merece”

La actriz, flamante madre primeriza, vuelve al trabajo con la serie Lynch. La posibidad de reinvertarse sin cambiar de vida.

Estaba en Madrid cuando un actor español le contó su buena experiencia al trabajar en una serie en Colombia. Al anochecer de ese mismo día, un llamado la invitó a evaluar la posibilidad de ir a vivir a Bogotá durante dos meses. Tenía trabajo pendiente en Buenos Aires pero aceptó leer el guión. Así fue el primer contacto de Natalia Oreiro con Lynch, la comedia negra dramática que protagoniza junto a Jorge Perugorría (el actor cubano de Fresa y chocolate), que se estrena hoy a las 20, por Moviecity.
Con tono irreverente, Lynch se centra en la historia de una funeraria y su particular línea de negocio: ofrecer muertes falsas a sus clientes para que puedan empezar una nueva vida. La serie promocionada como latinoamericana reúne en su elenco a talentos de Cuba, México, Colombia, Perú, Chile, Venezuela, Uruguay y la Argentina.
Oreiro interpreta a Isabel, una mujer descarada y manipuladora que logra conquistar las voluntades de los hombres que la rondan. En el primer episodio, ella aparece escapando de la policía, su necesidad de ocultarse, la reencuentra con Lynch, su ex pareja y padre de su hijo a quien abandonó 14 años atrás.
Antes de hablar de su trabajo y luego de posar para las fotos, Natalia Oreiro pregunta: “¿Me das unos minutos? Salgo, le doy la teta y vuelvo.” Flamante mamá de Merlín (su hijo nació el 26 de enero) alterna el plan de promoción con la alimentación de su bebé que permanece en el Hotel Hilton en un cuarto contiguo al reservado para la prensa.

–¿Por qué Isabel vuelve a lo de Lynch luego de 14 años de haberse ido?
–Se muere mi amante con el que asaltaba casinos. Se me muere teniendo relaciones sexuales. ¡Horrible, pobre! Yo tengo un millón de dólares, me persiguen sus secuaces pensando que yo lo maté y me robé el dinero y también la policía porque soy una estafadora. Entonces aparezco en lo de Lynch, con un balazo en un brazo, para pedirle que me ayude a hacerme pasar por muerta. Y yo lo había abandonado con un hijo recién nacido. “¿Estás loca? no te voy a ayudar”, me responde él. Hasta que le pongo un arma en la cabeza para obligarlo. Así pergeñamos la primera muerte y resurrección.
–La ocurrencia es por necesidad.
–Exactamente. Pero en el medio no salen las cosas como las planeamos, él queda hasta las manos porque se robó un cadáver y terminó haciendo un ilícito. Lynch es lo contrario a mi personaje: yo soy una estafadora caradura, sangre fría; él es súper psicorrígido, tradicional, gris. A partir de ese momento no le queda otra que asociarse conmigo porque si no lo puedo vender. Él se manchó un poco y se manchó todo.
–¿Cuál es la relación entre Lynch e Isabel?
–El tiene un amor odio conmigo porque lo abandoné. A mí no me interesa para nada, está mi hijo que piensa que yo estoy muerta. Me hago pasar por otra persona.
Mi personaje está acostumbrado a cambiar, es bastante camaleónica, mi hijo era un bebé y no sabe cómo era su madre, no me conoce, de hecho hay una relación sentimental, se enamora de mí y estamos hasta las manos
–¡Llamemos a Freud!
–¡Sí, pobre! Hay un complejo tremendo, luego con el correr de los capítulos se invertirán los roles. El tema del morbo de la muerte tocado desde el humor me parece diferente, fresco, es una serie que tiene mucho de surreal y bizarro. Hay capítulos más dramáticos y otros volcados a la comedia. Me entusiasmaba trabajar con Jorge y también con cinco directores latinoamericanos y actores invitados de distintos países.
–¿Será Lynch un antecedente que demuestra que también en la realización de TV hay una necesidad de integración de la región?
–¡Seguramente! En este momento Latinoamérica es una sola. Una de las primeras cosas que pregunté al aceptar trabajar es si querían que hable en neutro porque no me interesaba hacerlo así. Cada uno habla con su acento, Jorge habla re cubano, el mejicano, el chileno, cada uno habla con su acento y en ningún momento se dice: “Tal es chileno o yo soy uruguaya.” Todo sucede en algún lugar de América Latina y lo que importa es la historia, no importa de dónde viene cada uno. Y sí creo que evidentemente, por el momento en que estamos viviendo, hay una identificación con nuestras idiosincrasias, uno acepta que la identidad de un mejicano es más parecida a la propia que la de un actor americano al que además vemos subtitulado.
–¿Cambió el modelo de que América Latina es un mercado que sólo consume series de TV estadounidenses?
–Creo que Lynch es un ejemplo que suma el interés de la región al reunir actores y directores de distintos países.
–Filmaron en Bogotá. ¿Te conocen allá?
–Me conocían un poco por Muñeca Brava y, un poco, por la música pero no mucho. De hecho, mientras estuve allá, salí a andar por bicicleta tranquila por la calle.
–La serie transcurre en una funeraria, pero cada episodio ¿qué temas propone?
–La serie habla de oportunidades y del miedo de decir la verdad. Estos personajes no pueden atravesar algo que les sucede en esta vida y consideran que la única manera de escapar de su propia realidad es simular su propia muerte.
–¿Creés en las segundas oportunidades?
–Sí creo que todos merecemos una segunda oportunidad, pero considero que la valentía de hacerte cargo de lo que estás viviendo es lo único que te va a llevar a tener una muerte digna, de estar en paz sino es escaparte de la verdad.
–El tema es que en Lynch, la nueva vida comienza por una mentira.
–Sí, y eso es una bola, porque la mentira te persigue siempre. No es que reencarnamos en otra vida. Reencarnamos en esta misma con otra identidad pero con tu mismo pasado que no resolviste, es una solución un poco cobarde pero ellos la venden como la salvación.
–¿La posibilidad de buscar nuevas oportunidades se agota? ¿O la nueva oportunidad puede empezar con cada despertar?
–Cada día está en uno hacerlo distinto. Uno puede vivir aferrado al pasado y a lo seguro, o puede ver un presente con muchas posibilidades. A mí me encanta la astrología y uno cuando nace tiene un mapa astrológico que te pinta distintas cualidades de tu personalidad o de las oportunidades que podes aprovechar, pero está en uno el camino que recorre. Si en algún momento ibas hacia un lado y te pintó doblar a la izquierda, y doblaste, de repente aparece un abanico de nuevas posibilidades que se abren. Lo que pasa es que el miedo, en general, hace que la gente no se salga de sus esquemas preestablecidos y prefiera quedarse aferrada a algo seguro. Es común eso de “me quedo con esto aunque no me hace feliz pero es lo que conozco”, aparece un miedo a salir, a cambiar.
–Vos no sos de las que se amoldan a los esquemas.
–Yo creo que uno puede todo el tiempo resurgir y reinventarse y modificar cosas, de eso se trata la vida. Los ideales no se pierden nunca pero los gustos pueden ir cambiando. ¡Gracias a Dios, uno no piensa igual a los 15 que a los 30 o los 40! Eso no quiere decir que uno vaya mejorando, hay gente que madura bien. Yo creo que cada uno envejece con la cara que merece. Viste esa gente que decís: “¡Pero qué cara de viejo amargado! o, ¡que viejita linda!” La cara depende de cómo uno se tome la vida. He visto gente hermosa que uno dice: “Sí, es linda, pero tiene una cara de amargada.” Evidentemente, las frustraciones, el no animarse, el ser mala persona, el abusar de los demás o del poder van mellando en uno y todo eso termina expresándose en la cara.< La clave - Año de Cine La agenda laboral para 2012 tiene reservado el inicio de filmación de Wacolda de Lucía Puenzo. “Está programado empezar a mediados de año y en mayo, es el estreno de Infancia Clandestina de Benjamín Ávila”, el film fue seleccionado para Cannes. “Sí, claro que iré. ¡Vamos todos! La familia completa.” El dato - NADA DEPRE En una revista semanal se publicó una tapa refiriéndose a una presunta depresión post parto… “Qué digan semejante cosa porque no salga de mi casa es una barbaridad. ¿A dónde quieren que salga a un mes de parir? Y sí, salgo, lo que pasa es que no me vieron. No voy a salir cuando tengo una guardia periodística en la puerta de mi casa. Estoy en un momento precioso y elijo vivirlo en intimidad, no voy a exponer mi vida privada y mucho menos a mi hijo. ¿Qué voy a hacer una foto con mi hijo? ¡Ni loca! Voy a tener problemas con las guardias, la situación de salir y que te saquen no es grata. Si sé que tengo guardia, no voy a salir.” Con elenco regional El personaje de Gerónimo Lynch es interpretado por Jorge Perugorría. El actor cubano no pudo viajar hasta Buenos Aires por encontrarse en Miami con otro compromiso profesional. Los que sí participaron del evento de lanzamiento de la serie son Alejandro Calva de México, Christian Meier de Perú y Francisco Melo de Chile. “Yo soy Javier Buendía, un empleado de la funeraria. Participo en todos los capítulos ayudando a la sociedad que se forma junto a Isabel y Gerónimo”, detalla Calva. “La única mente criminal es la de Isabel, el resto de los personajes actúa bajo presión, somos viscerales e inocentes”, agrega. “Mi personaje es Emilio Triana, el primer cliente formal de esta empresa clandestina –dice Christian Meier–, que huye de su esposa, una oficial de policía quien a lo largo de toda la serie investiga las muertes. Por otro lado, Triana tiene una amante que tampoco lo deja en paz. Emilio es un inmaduro, hay situaciones muy absurdas alrededor de él y es el único que se arrepiente y reaparece en otro episodio.” Francisco Melo es Gabriel Hoffman, el abogado de las causas perdidas. “Aparezco en el último capítulo para defender a Lynch ante la justicia. Habrá un giro inesperado en el desenlace. Él termina involucrándose en cada caso más allá de sí mismo.” En la dirección de los 13 episodios también hubo una conjunción de talentos de distintos países. Se convocó a los colombianos Ricardo Gabrielli, Diego Mejía y Felipe Martínez, al cubano Lilo Vilaplana y el venezolano Jonathan Jakubowicz. Lynch se verá los domingos a las 20 y 23, por Moviecity. “Se armó un equipo soñado. Se llamó a figuras principales de cada país, Eso no me había pasado antes”, señala Alejandro Calva. Meier acota: “El acento de cada uno pasó a un segundo plano, no se sustenta la raíz de cada personaje. Lynch sienta precedente en este tipo de productos. Regionalmente le suma atracción al producto.” Madre de estreno La promoción de Lynch es el primer compromiso laboral que asume Oreiro desde que nació su primer hijo. “¡Merlín!, con semejante nombre ni se nos ocurrió buscar un sobrenombre”, responde ante la consulta de cómo llaman al bebé de entrecasa. “Cuando se pone guerrero le digo Ata, por Atahualpa y si está dulce es Merlín. Luego él elegirá.” –Al convertirte en madre. ¿Qué cosas revalorizaste de tu propia mamá? –¡Qué linda pregunta! Mi mamá nos tuvo a mi hermana y a mí muy jovencita y ella me cuenta cosas que hacía por no saber. Uno aprende en el día a día, trato de escuchar todos los consejos que me dan pero en general interpongo intuición, creo que cuanto menos información, mayor conexión. Me empezó a dar mucha ternura con mi mamá. A partir de Merlín, sigo siendo yo, pero con un hijo y mi prioridad, sin dudas, ha cambiado. Para mi mamá, su mundo éramos mi hermana y yo; y para mí, mi mundo es Merlín. –¿Por qué creés que la llegada de Merlín fue en este momento? –Es muy reciente como para poder hacer un análisis, evidentemente antes no estaba preparada para ser mamá porque tenía otras ambiciones, en cuanto a mi ambición cambió y pasó a ser mamá llegó. Básicamente pasó así, me dieron ganas.

Sursa: tiempo.infonews.com


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